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Loren D (DJ y productor de rap): “Yo vivo el Hip hop como una afición, no aguantaría haciéndolo por obligación o por dinero”

El rap no se entendería sin la figura del DJ. Su aportación fue más importante para el nacimiento de este género musical que la de cualquier cantante de rap, a los que conocemos como MCs (maestros de ceremonias). En cambio, con el paso de los años, parece que el protagonismo ha ido pasando de la música a la voz sin previo aviso y el DJ ha sido relegado a un segundo plano. Todas las portadas van para el cantante pero, lejos de los flashes, muchos disc-jockeys siguen trabajando para mantener esta cultura viva y para que los conciertos y los discos de rap tengan la fluidez y calidad necesaria.

Loren Des uno de ellos. Tal vez su nombre no te suene, pero es uno de los precursores del rap en Valencia, ha trabajado con numerosos grupos y MCs de todo el Estado y es una de las figuras más relevantes dentro de la cultura hip hop en la capital del Turia. Los que somos más jóvenes, empezamos escuchando sus primeros grupos y su habilidad con los platos nos atrajo y nos animó a disfrutar de este género musical. Loren es un buen amigo al que tengo que agradecerle gran parte de mi pasión por el rap.  Qué mejor manera que charlando con él sobre música y reivindicando su pasión. DJ, ¡dale al play!

 

Quizá muchas personas que no estén familiarizadas con la música rap no conocerán los términos “vieja escuela y nueva escuela”. Podemos decir que son dos corrientes dentro de la música rap. Dos tendencias determinadas por la época o la década en la que se hizo cada una. Se podría denominar vieja escuela al rap que se hizo desde su nacimiento hasta mediados o finales de los 90. Por otra parte, nueva escuela ocuparía desde finales del siglo pasado hasta ahora, resumiendo mucho. Tú perteneces a la vieja escuela, cuando no era tan fácil que el rap llegara a los jóvenes, ¿cómo descubres esta música?
Allá por el 88 o 89 nos llegaron unas cintas de un chaval de Alicante, que lo conocía un amigo mío de veranear juntos en el pueblo. Eran cintas de Run DMC y de Beastie Boys. El chaval era un grafitero conocido de su zona. Se puede decir que nos enganchamos directamente con el grafiti y, a raíz de pintar, también nos enganchó la música rap. Eso sucedió, como te decía, en el 88. Con tan solo 11 años, más o menos.

¿Cómo es descubrir un género que hasta entonces era casi un completo desconocido en España?
No era sólo la música, eso era un complemento. El rap, el grafiti… Era otro estilo de vida. Él nos daba las cintas y nos decía que lo escucháramos pero ya lo conocíamos de verlo pintar y nos enganchamos. Nos juntamos cinco amigos de la zona, nos empezamos a llamar los Five Mc’s e íbamos por ahí firmando y pintando todo. Fue un descubrimiento que nos atrajo desde el principio.

¿Qué grupos fueron vuestros referentes en esa primera época?
Nuestros referentes eran los más comerciales, que sobre todo eran Run DMC o Beastie Boys como te decía, porque era lo más accesible y fácil de conseguir. También logramos música de LL Cool J o Ultramagnetic Mc’s. Por supuesto, también escuchábamos el rap en castellano de aquella época. El Rap’in Madrid lo fundimos en su día. También Jungle Kings, que más tarde acabaron siendo El Club de los Poetas Violentos. Esas referencias fueron las que nos hicieron engancharnos a esto.

Como comentabas antes, en esa época parecía más fácil engancharse por otros factores como el grafiti, por ejemplo.
Claro. Todo iba unido. También el breakdance nos fascinaba y comenzamos a bailar. Eran cosas que estaban unidas en esa época, en los inicios.

Tienes razón, en aquellos días las figuras del MC, del DJ, del grafitero y del breaker estaban más unidas. Se hablaba de los “cuatro elementos del hip hop” y en los conciertos (las míticas jamsde rap) solía haber de todo y existía un vínculo común entre las cuatro disciplinas.  En cambio, ahora parece que cada cuál ha elegido su camino. ¿Por qué crees que se ha perdido esa conexión?
Se estropeó en el momento que empezó generar dinero. En el momento que hubo pasta de por medio, que los artistas obtenían beneficios y la música y los conciertos pasaron a ser negocios, todo cambió. Lo que todos queríamos que llegara, que sonara en las radios o en la televisión, también trajo que todo se separara. También las modas, que atrajeron a mucha gente ajena a esta cultura, afectó claramente.

Antes era raro ver un grafitero o un breaker al que no le gustara el rap.
Ahora es algo muy normal. También los skaters escuchaban rap y hoy en día no es una imagen que se asocie en conjunto.

También hay ahora grafiteros a los que les da igual la música y que pintan más en lienzos que en muros, breakers que no escuchan rap…
Antes era algo inseparable pero se perdió aquella unión con el paso de los años.

Observando la cantidad de público que mueve ahora el rap, ¿a cuánta gente conocías que le gustara cuando empezaste?
¿Cuánta gente? (risas). Mira, el otro día hablaba con un amigo de la primera jam a la que fuimos en Valencia, una mítica que se hizo en el barrio de Malilla y te puedo decir que en ese concierto, que era en un camión con altavoces donde habían dos personas pinchando y estaba sonando  en bucle el Black Sunday de Cypress Hill, que acababa de llegar a España allá por el 93…  En aquel concierto, yo miraba para los lados y no recuerdo que fuéramos más de 30 o 40 personas. ¡Y estábamos toda Valencia! Con que te diga eso… (risas).
Era todo lo que había. Y los primeros conciertos igual. Podríamos ser, tirando por lo alto y siendo amable, unas 100 o 120 personas. En ese momento hubo un pequeño tirón y siempre nos juntábamos los mismos en todos los eventos. Gente un poco más mayor que nuestro grupo de amigos y gente algo más joven. Nosotros somos, podríamos decir, una segunda generación tras los que empezaron con el rap en la zona.

Antes existía más sentimiento de militancia, ¿no? A todos los conciertos siempre iban todos los raperos de Valencia.
Sí, porque cada concierto al que ibas sabías que era algo que probablemente no volviera a pasar. Ese evento no ibas a volver a verlo. No ibas a volver a ver seguramente a ese artista. Era una oportunidad de ir a un concierto único. También para juntarnos todas las personas a las que nos gustaba el rap, que no éramos muchas. En realidad, lejos de lo que mucha gente podría pensar, en esos primeros años había muy buen rollo entre la gente de la cultura hip hop.
Los garitos de rap funcionaban. Si abría un sitio donde pusieran rap y éramos cien raperos en Valencia, los cien íbamos a ese lugar todos los días que había sesión. Eso estaba bien. Era distinto, más cercano y más unido.

Loren D en directo. FOTO: ARTURO GAVALDÁ
Loren D en directo. FOTO: ARTURO GAVALDÁ

¿Recuerdas tu primera cinta de casete o tu primer CD original de rap?
Sí, sí. Lo recuerdo perfectamente. La primera cinta que compré fue Rhymes Pays de Ice T. La compramos a medias entre un amigo y yo y la pedimos a las Tiendas Tipo. Nos tuvo que llevar mi madre a recogerla a Correos. El primer CD, que fue nada más comprarme una minicadena que tenía para poder reproducirlos, fue el Apocalypse 91 de Public Enemy.

Ahora tocaría explicar a mucha gente qué es una cinta de casete (risas).
Has comentado que pintaste grafiti y que también bailaste, no sé si llegaste a rapear alguna vez.
Sí, claro. Al principio también rapeaba pero no valía nada (risas).

Y terminas haciéndote DJ.
Llevaba muchos años recopilando música. Soy una persona que nunca he sido de pegarme la fiesta y el dinero que ganaba trabajando lo invertía en música, me gustaba mucho. Me encantaba ir a las tiendas típicas de música de Valencia y pillar vinilos. También el tema de “rascar” me gustó desde el principio. Me llamó la atención, lo probé y me enganché.

Ahora hay muchos equipos, muchas marcas, puedes pinchar con ordenador, puedes comprar tu equipo por internet, descargar la música… pero antes era mucho más difícil. ¿No resultaba una afición cara y difícil de mantener?
Era carísima, si me pusiera a echar cuentas… Además los discos eran difíciles de conseguir. Tenías los típicos que podías encontrar en cualquier rastro, los que llegaban a España. Los demás tenían que ser importados de Francia, de Alemania o de Inglaterra. También de Estados Unidos, claro. Con el tiempo ya empezaron a haber tiendas que hacían ese trabajo por ti, como Del Sur en Madrid, pero era muy complicado conseguir discos.
Aparte, eran muy caros. No recuerdo el dinero exacto pero podían costar alrededor de unas 3.000 pesetas de entonces, que era bastante dinero. Pero era mi vicio y no me arrepiento para nada. Porque, además, los sigo teniendo casi todos y es algo de lo que nunca me desharía. Me dolería mucho algún día tener que deshacerme de mi colección de vinilos.

De hecho, vivimos en una nueva época dorada del vinilo. Al igual que tú, yo también tengo una amplia colección de CDs y no tienen valor alguno ahora. En cambio, parece que el vinilo cada vez tiene más.
Más allá del valor económico está el ritual en torno al vinilo. Coger el tamaño de un disco, darle la vuelta, mirar quién ha hecho la producción, mirar qué contiene el paquete, si vienen las letras, el sonido… Y yo soy de los que piensan que no suena mejor, que hay mucha leyenda alrededor de eso, pero sí suena más puro. Con sus defectos, con sus ruiditos y ese tipo de cosas.

Loren D junto a Charly Efe
Loren D junto a Charly Efe

Mucha gente te conocerá de acompañar en los directos a Charly Efe[2] y de haber aportado producciones en muchos discos nacionales pero quería que contaras tus primeros pasos. ¿Con qué grupos fueron?
Mi primer grupo se llamaba Nivel Oscuro. En aquella época nacimos dos grupos juntos que éramos nosotros y 13 Pasos. Comenzamos a la par, hicimos varios conciertos juntos y ya decidimos fusionarnos y usar el nombre de 13 Pasos[3]. Con esta formación tuvimos la suerte de tener muy buenos conciertos, bolos muy grandes. Actuamos con Orishas, en su mejor época y para miles de personas en Castellón. En la plaza de toros de Valencia con Rosendo. También actuamos con Toteking cuando empezó a despuntar.
Tuvimos conciertos muy serios y para muchas personas. Y no sólo eso, cuando hacíamos conciertos nosotros solos en salas nos seguía muchísima gente. Es algo que recuerdo mucho y que para aquella época estaba muy bien.

Viéndolo así, ¿qué sucedió para que lo dejarais?
Realmente es algo extraño porque no pasó nada. Simplemente cada uno empezó a hacer cosas por su lado. Nega comenzó contigo y con Los Chikos del Maíz. Jezie, otra de las voces del grupo, dejó un poco de lado escribir letras. Dejamos de hacer cosas sin un motivo de peso.
De hecho, tengo algunas cosas que grabamos más tarde, cuando se suponía que ya lo habíamos dejado. Pruebas que nunca se han terminado. No sé, simplemente lo dejamos y ya está. Seguimos manteniendo la amistad todos y no ha habido ningún problema entre nosotros.

La primera referencia  de 13 Pasos se llamó Por Amor a Marte. No era un CD al uso. Podríamos decir que era un popurrí de canciones con muchas instrumentales de otros grupos. Una especie de ensayo grabado donde tenía mucha importancia la figura del DJ.
También hemos visto los carteles de tu gira con Charly Efe y siempre aparecía el nombre de los dos y la fotografía de ambos con el mismo tamaño y la misma importancia. También es raro  que el aficionado al rap no conozca el nombre del DJ de grupos como SFDK o Violadores del Verso.
Antes parecía más respetada y era una pieza fundamental dentro de un grupo de rap. En cambio, parece que en muchos grupos actuales no tiene ese peso. ¿Por qué crees que se ha perdido el respeto hacia la figura del DJ con el paso de los años?
En gran medida es porque no quieren darle ese protagonismo que debería de tener porque, dentro de un show de rap, lo suyo es que todas las partes del espectáculo tengan su espacio. Tanto para hacer cortes, para hacer scratch, para subir y bajar instrumentales, para enlazar canciones… Creo que cada uno tiene que tener su parte y esa esencia se ha perdido. Hay espectáculos de rap que son bastante flojos, por no decir nulos. Termina la canción, se ponen a hablar, pegan un trago y continúan. Creo que todo tiene que ser más fluido para mantener a la gente enganchada. Eso se consigue siguiendo un ritmo en el concierto y para eso tienes que tener un DJ que tenga su protagonismo. Es importante y, debo decir, que sí hay muchos artistas hoy en día que siguen manteniendo la idea de darle importancia.
Yo tengo suerte y en los directos siempre me han dado mi espacio y continúo divirtiéndome. Porque si no me divirtiera no seguiría haciendo música.
También creo que cada uno tiene que saber el sitio que le corresponde, ya que he visto muchos DJs con un afán de protagonismo tremendo, que no hay quien los aguante y que no dejan ni siquiera actuar al grupo al que acompañan. Hay que saber cuál es tu sitio y saber qué grado de protagonismo te corresponde.

Al final también los medios de comunicación tenemos parte culpa. Por ejemplo, los músicos que he entrevistado hasta ahora son todos cantantes.
Tampoco se entrevista de normal a los baterías o los bajistas; se da más importancia al delantero que al portero… Se acaba asumiendo con naturalidad.

Tú pinchas con vinilo, ¿qué opinas de los DJs que utilizan otras herramientas o que directamente se preocupan más de bailar o saltar al público que de la técnica y, además, muchas veces llevan mezclas o scratches grabados?
Aquí me gustaría diferenciar. Por un lado, lo que es el tema de utilizar distintas herramientas me encanta. Me da igual que la gente use vinilos o use controladoras o ese tipo de cosas, no me preocupa. Si lo haces bien no importa qué aparato estés utilizando. Otra cosa es salir en plan espectáculo, que se ponen a bailar descontroladamente olvidando los platos por completo. No sé, que cada uno haga lo que quiera, pero me parece una falta de respeto de cara al público.
Yo podría llevar las cosas grabadas y preparadas para los espectáculos que hago pero no lo llevo nunca. Nunca meto los scratches grabados, nunca llevo los cortes preparados y prefiero tener ese riesgo de poder fallar en vez de llevarlo todo perfecto y tener esa emoción que considero necesaria, sino al final me aburriría. Además, con esa idea podría ir yo como podría ir cualquier otra persona. Podrían darme una patada en el culo y que fuera cualquier persona a hacer mi trabajo.

Pese a ser alguien que proviene de la vieja escuela, has producido o grabado a muchos MC’s actuales.  En cambio, hay mucha gente que empezó en el rap hace años y que reniega de la música que se hace hoy en día. ¿Algún consejo para disfrutar también del rap actual?
Hay que saber  buscar dentro de la música que se hace en cada época. También es cierto que antes había pocos grupos y ahora hay miles. Es normal que entre tanta oferta no te gusten ni la mitad pero hay buenos MCs, hay buenos productores… hay mucha gente haciendo buenas cosas. Ahora se trabajan muy bien los videoclips, por ejemplo. Pensar que todo lo que te llega es malo o todo lo que se está haciendo hoy en día es malo, es una visión equivocada. Es positivo que haya tantos grupos.
Tenemos que asumir que debe haber un cambio generacional, es algo normal. Lo que no debería ser normal es que algunos grupos perduren 40 años haciendo lo mismo, con las mismas canciones y con el mismo sonido. Sin evolucionar. Eso es lo que no tiene sentido, que se siga alabando a gente que no está haciendo actualmente méritos como para tener ese reconocimiento.
También es muy importante no tratar a la gente de tonta. El que tiene millones de visitas en sus vídeos es por algo. Está claro que ayuda si sales en medios de comunicación o si tienes una buena promotora detrás. Puede ser un impulso pero, al final, si un tío o una tía llega y te llena una sala, algo tiene que tener más allá de publicidad. Algo está gustando y está sabiendo llegar y enganchar a la gente. No hay que verlo con recelo ni con envidia, si están ahí es porque se lo han ganado la mayoría de veces.

En tu carrera has acompañado en los directos a muchos MCs o grupos, tus producciones las podemos encontrar en numerosos discos, también  sacaste un CD[4] con colaboraciones de mogollón de raperos y cada año organizas en tu pueblo (Benetússer) una jam a la vieja usanza con pocos recursos pero mucho amor. Te lo pregunto directamente: ¿eres el último romántico del rap?
(risas). No, no. Qué va. Por suerte, no. También quiero decirte que el día que me vaya lo haré sin hacer mucho ruido y lo dejaré porque me aburro. Mientras me siga divirtiendo seguiré haciendo todo lo posible por mantener viva esta cultura. Yo vivo el hip hop como una afición, como una pasión. La música, si no se hace por amor no vale la pena. El día que pierda esa sensación consideraré que no vale la pena seguir. No aguantaría haciendo esto por obligación o por dinero.

Actualmente eres DJ de Tesa[5] pero ¿tienes pensado algún proyecto próximo o estás centrado en la gira?
Tengo preparados varios discos instrumentales. Quiero recopilar ritmos que tengo hechos, juntarlos y que vean la luz. También tengo pensando un nuevo volumen de La Naranja Mecánica, con colaboraciones de varios MCs. No sé cuándo pero lo tengo en mente porque conozco mucha gente con ganas de salir y lo puedo hacer ahora. Es el momento idóneo para hacerlo.
En el tema conciertos, estuve con Valtonyc hasta que, por desgracia, tuvo que marchar. Actualmente, estoy en el equipo Tesa.  Me tratan muy bien y estoy contento e implicado al 100% con el proyecto.


NOTAS
[1] http://www.loren-d.com/index.html
[2] https://www.kafcafe.com/artista/charly-efe/
[3] https://www.youtube.com/watch?v=dTCOs2PBb7w
[4] https://mesdemil.bandcamp.com/album/loren-d-la-naranja-mec-nika
[5] https://www.facebook.com/tesaaltesa/

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